Hay parejas que llegan a terapia de pareja online porque discuten constantemente. Otras porque ya casi no discuten, pero tampoco sienten que estén conectadas.
A veces el motivo de consulta parece muy concreto: problemas de comunicación, celos, infidelidad, diferencias en la crianza, dificultades sexuales o discusiones por las tareas de casa.
Sin embargo, cuando empezamos a mirar con más profundidad, suele aparecer algo más importante: una dinámica de pareja que se ha ido instalando con el tiempo.
Uno reclama y el otro se distancia. Uno intenta acercarse y el otro se defiende. Uno siente que no es escuchado y aumenta la intensidad. El otro se siente atacado y levanta todavía más barreras.
La terapia de pareja online puede ayudar precisamente a detener este ciclo y comprender qué está ocurriendo emocionalmente entre ambos.
Cuando una pareja entra en el mismo bucle una y otra vez
Una de las cosas que más escucho en terapia es:
“Siempre acabamos igual.”
Y tiene sentido. Las parejas pueden quedar atrapadas en patrones que se activan casi automáticamente.
No importa demasiado si la discusión empieza por llegar tarde, por el móvil, por el dinero o por las familias de origen. En unos minutos, el conflicto puede transformarse en la misma secuencia de siempre.
- Uno protesta.
- El otro se defiende.
- Uno insiste.
- El otro se distancia.
- La distancia aumenta la inseguridad.
- La inseguridad aumenta la protesta.
El problema ya no es aquello por lo que empezaron a discutir. El problema es la dinámica en la que han quedado atrapados.
Aquí puede ser especialmente útil un proceso de terapia de pareja online.
Los 4 jinetes de Gottman en las dinámicas de pareja
El psicólogo John Gottman identificó cuatro patrones de interacción especialmente dañinos para las relaciones: la crítica, la actitud defensiva, el desprecio y el muro de silencio o retirada.
Conocerlos puede ayudarnos a reconocer lo que sucede en nuestra relación.
La crítica: cuando la queja se convierte en ataque
No es lo mismo decir:
“Me gustaría que me avisaras cuando llegues tarde.”
que:
“Eres un egoísta, nunca piensas en nadie.”
La primera expresión habla de una conducta. La segunda convierte el problema en una característica de la persona.
Cuando esto ocurre repetidamente, la pareja puede empezar a sentirse juzgada en lugar de comprendida.
Y muchas veces la crítica es el comienzo de un ciclo: cuanto más critica uno, más se defiende el otro.
La actitud defensiva: protegerse del ataque
“Yo no he hecho nada.”
“Tú también lo haces.”
“Siempre me echas la culpa a mí.”
Defenderse puede parecer una manera lógica de responder cuando sentimos que estamos siendo atacados. Además, sentirnos atacados puede afectar a nuestra capacidad de empatía con el otro.
Pero si cada conversación termina intentando demostrar quién tiene razón, resulta muy difícil escuchar qué hay debajo del conflicto.
A veces, detrás de la defensa existe una emoción mucho más vulnerable:
“Tengo miedo de que pienses que no soy suficiente para ti.”
El desprecio: cuando se pierde el respeto
El sarcasmo, la burla, los insultos o los gestos de superioridad pueden convertirse en una forma habitual de relacionarse.
El desprecio no expresa únicamente enfado. Puede transmitir al otro que es inferior, ridículo o indigno de respeto.
En terapia de pareja es importante abordar este tipo de dinámicas de manera clara, porque comprender el dolor que existe debajo no significa justificar las conductas que dañan al otro.
El muro de silencio: cuando uno se desconecta
A veces uno de los miembros deja de responder, evita la conversación o se marcha emocionalmente de la situación.
Desde fuera puede parecer indiferencia.
Pero en ocasiones la persona está tan activada emocionalmente que necesita desconectar para poder regularse.
El problema aparece cuando el otro interpreta esa retirada como:
“No le importo.”
Entonces insiste, pregunta, reclama o aumenta la intensidad.
Y la otra persona se distancia todavía más.
Es una de las dinámicas más frecuentes que podemos encontrar en pareja (lo hablaremos): persecución y retirada (el gato y el perro).
¿Qué tiene que ver el apego con todo esto?
Mucho.
Cuando nuestra pareja se distancia, puede activarse un miedo profundo al abandono.
Cuando nuestra pareja reclama constantemente, puede activarse un miedo a ser controlado, rechazado o no ser suficiente.
Así, una conducta del presente puede despertar emociones que tienen raíces mucho más antiguas.
Por eso, en terapia de pareja online no me interesa únicamente enseñar a una pareja a comunicarse mejor. Me interesa comprender qué emoción se activa en cada persona y qué significado tiene para ella lo que está ocurriendo.
Porque detrás de un:
“¡Nunca estás cuando te necesito!”
puede existir:
“Tengo miedo de estar solo.”
Y detrás de un:
“¡Déjame tranquila!”
puede existir:
“Me siento desbordada y no sé cómo seguir conectada contigo sin perderme.”
Cuando podemos llegar a ese nivel de comprensión, la conversación empieza a cambiar.
Terapia de pareja online: mirar el ciclo desde fuera
Una de las ventajas de hacer terapia de pareja online es poder crear un espacio específico para la relación, sin necesidad de desplazamientos y desde un entorno cómodo para ambos.
Durante las sesiones podemos identificar los patrones que se repiten, observar qué los desencadena y comprender qué sucede emocionalmente en cada miembro de la pareja.
No se trata de decidir quién tiene razón.
Tampoco de encontrar quién es “el problema”.
Se trata de poder pasar de:
“Tú haces que yo me ponga así.”
a:
“Cuando ocurre esto, se activa este ciclo entre nosotras.”
Ese cambio puede ser muy importante.
Porque cuando la pareja deja de verse como dos personas enfrentadas y empieza a reconocer el patrón que los atrapa, aparece una nueva posibilidad: trabajar juntos contra la dinámica, en lugar de luchar el uno contra el otro.
¿Cuándo acudir a terapia de pareja online?
No hace falta esperar a estar al borde de una separación.
Puede ser un buen momento para pedir ayuda cuando sentís que:
- Tenéis las mismas discusiones una y otra vez.
- Os cuesta hablar sin terminar atacándoos o defendiéndoos.
- Uno busca acercamiento y el otro necesita alejarse.
- Hay distancia emocional.
- Existen problemas de confianza o celos.
- La intimidad se ha deteriorado.
- Una infidelidad ha dejado heridas difíciles de reparar.
- Sentís que os queréis, pero no conseguís encontraros.
- Sabéis que algo está ocurriendo, pero no sabéis cómo cambiarlo.
Y especialmente cuando aparece esa sensación tan conocida:
“Nos queremos, pero no sabemos cómo dejar de hacernos daño.”
La terapia de pareja online puede ser un espacio para comprender qué está ocurriendo, trabajar las emociones que sostienen esas dinámicas y construir una manera diferente de relacionaros.
Porque muchas veces no necesitamos aprender a querer más.
Necesitamos aprender a sentirnos seguros dentro del vínculo, reconocer nuestras heridas y dejar de reaccionar desde ellas.